Acompañamiento espiritual

Nuestro trabajo

El pilar principal que me motivó a la creación de la Fundación Betania Acoge fue el sentir la profunda soledad con que viven algunas mujeres, vulneradas, violentadas, prostituidas, forzadas a vivencias que las llevan a un punto en el que creen no tener retorno, y algunas, a creer que esa vida es la que se merecen. Y que cuando uno en ese escenario no juzga, sino que solo acoge, Dios se hace presente de manera milagrosa, tanto para quien acompaña como para quien se deja acompañar. Ese es el fin último de esta Fundación. Lo que yo hago como fundadora de Betania Acoge, es acompañar en el camino hacia el propio corazón de cada chiquilla para que descubran el sentido y la verdadera finalidad de sus vidas.

Es muy importante que en este camino de acompañamiento vayan descubriendo no a un Dios castigador, sino siempre a un Jesús Misericordioso, que las acoge y las ama sin condición alguna. En esta dinámica, aprenden a recibirse y aceptarse de nuevo, y cada una con su propio ritmo.

En la Fundación son muchas las historias que marcan el pulso de situaciones límites que son vividas por nuestras queridas mujeres, pero en este proceso duro de sus vidas, finalmente acceden a herramientas que les permiten volver a ponerse en pie y seguir adelante, no con esa vida maltratada y abusada con la que llegan, sino con una vida nueva.

Yo cada día me entrego a ellas como instrumento, rezo antes y después de escucharlas y siento mucha paz, y a pesar que muchas veces vienen tan heridas que nada parece tener solución, siempre mi impulso primero al terminar de escucharlas es abrazarlas en silencio, con el respeto y cuidado que se merecen, y se las entrego al Señor para que Él haga su obra.

Creo que todos los que formamos parte de esta Fundación estamos de una u otra manera invitados a llevar este mensaje, debemos vivir, anunciar y transmitir este mensaje de amor situándonos al lado de ellas, compartiendo sus problemas, sufrimientos, también sus alegrías y logros, y viviendo en su defensa, encarnando el lenguaje cristiano de manera que ellas puedan entenderlo, y promoviendo una vida más digna, más humana.